1 de junio de 2026
La semana pasada publiqué un artículo titulado “5 errores que podrían meter en problemas a tu empresa durante el Mundial 2026”, donde abordé algunos de los riesgos que enfrentan las empresas que intentan aprovechar la enorme atención generada por la Copa Mundial FIFA 2026™ sin conocer los límites que establecen los derechos de propiedad intelectual y marketing asociados al torneo.
Sin embargo, la conversación no estaría completa sin analizar la otra cara de la moneda.
Porque si bien existen restricciones importantes, también hay marcas que han demostrado una extraordinaria capacidad para capitalizar la pasión por el fútbol sin depender de logos oficiales, patrocinios exclusivos o derechos comerciales de la FIFA.
Uno de los ejemplos más interesantes es la campaña Pepsi Football Nation.
Y la lección que deja es particularmente relevante para las empresas mexicanas que buscan participar en la conversación mundialista rumbo a 2026.
La pregunta que muchas marcas se hacen
Cuando una empresa descubre que no puede utilizar ciertos elementos protegidos, la reacción suele ser inmediata:
«Entonces, ¿cómo puedo aprovechar el Mundial si no soy patrocinador oficial?»
La respuesta es sencilla:
No necesitas ser dueño del torneo para conectar con la emoción que genera.
Las grandes marcas entienden que los aficionados no se enamoran de un logotipo.
Se enamoran de:
- la pasión,
- la identidad,
- la rivalidad,
- la esperanza,
- la celebración colectiva,
- y la experiencia compartida.
Y ahí es donde comienza el verdadero marketing.
El genio detrás de Pepsi Football Nation
Lo más interesante de la campaña no es lo que muestra. Es lo que evita mostrar. La campaña no depende de:
- trofeos oficiales,
- emblemas protegidos,
- marcas registradas del torneo,
- ni de una aparente relación institucional con FIFA.
En cambio, construye algo mucho más poderoso: una nación emocional.
Una nación integrada por millones de aficionados unidos por una misma pasión. Pepsi no intenta apropiarse del torneo. Pepsi se apropia del sentimiento. Y esa diferencia cambia completamente las reglas del juego.
Las marcas más exitosas no venden fútbol
Venden pertenencia. Cuando observamos las campañas más memorables asociadas a grandes competencias deportivas, encontramos un patrón común. No hablan del evento. Hablan de las personas.
Hablan de:
- amigos viendo un partido,
- familias celebrando un gol,
- ciudades enteras compartiendo una emoción,
- aficionados viajando miles de kilómetros para apoyar a su selección.
La competencia es simplemente el contexto. La historia real ocurre en las tribunas, en las calles y en los hogares. Por eso Pepsi Football Nation funciona. Porque convierte a los aficionados en protagonistas.
La gran lección para las empresas rumbo al Mundial 2026
Muchas empresas locales están pensando en cómo utilizar el Mundial para promocionar sus productos. Tal vez deberían comenzar preguntándose algo diferente:
¿Cómo puedo conectar con la experiencia que vivirán mis clientes durante el Mundial?
No es lo mismo. Una estrategia se enfoca en el torneo. La otra se enfoca en las personas. Y generalmente la segunda es más poderosa.
Un restaurante no necesita parecer una sede oficial. Puede convertirse en el lugar donde las familias celebran cada victoria.
Un hotel no necesita utilizar elementos protegidos. Puede diseñar experiencias para visitantes internacionales.
Una agencia de viajes no necesita mencionar la marca oficial del torneo. Puede ayudar a miles de aficionados a descubrir Monterrey, Nuevo León y el norte de México.
Monterrey tiene una oportunidad única
Como ciudad anfitriona, Monterrey recibirá visitantes de múltiples países, culturas e idiomas. Muchas empresas están concentradas en cómo atraerlos. Pero pocas están pensando en cómo generar una conexión emocional duradera con ellos. Las marcas que triunfen en 2026 probablemente no serán las que más hablen del Mundial. Serán las que mejor entiendan a quienes vienen a vivirlo.
El verdadero partido se juega fuera de la cancha
Durante los próximos meses veremos una enorme competencia entre marcas por captar la atención de millones de aficionados. Algunas intentarán acercarse lo más posible a la identidad oficial del torneo. Otras construirán algo propio. La historia demuestra que las campañas más recordadas suelen pertenecer al segundo grupo. Porque cuando el torneo termina, los logotipos desaparecen. Pero las emociones permanecen. Y quizás esa sea la lección más importante que deja Pepsi Football Nation:
Las mejores campañas no necesitan decir «Mundial».
Necesitan hacer que las personas sientan que forman parte de algo mucho más grande. Y en 2026, esa será probablemente la estrategia más valiosa de todas. ⚽🌎🏆
